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En estos momentos de crisis es habitual, cuando hay una deuda, que los bienes del deudor hayan desparecido: Que hayan sido vendidos, embargados, hipotecados… en definitiva, que se hayan volatilizado.

¿Qué podemos hacer si nuestro deudor se ha convertido en insolvente?

 

El ordenamiento jurídico contempla diversas alternativas para intentar recuperar bienes que hayan pertenecido al deudor

1.- Una posibilidad es la de rescindir actos que haya hecho el deudor en fraude del derecho de sus acreedores.

El contrato hecho en fraude de acreedores puede consistir en una venta a bajo precio, la renuncia a un derecho, la constitución de una hipoteca sobre bienes que estaban libres…

Es necesario que exista una actividad fraudulenta del deudor pero no es necesario que el deudor tenga intención de dañar, basta con que sea consciente del perjuicio que ocasiona.

El plazo para ejercitar esta acción es de cuatro años.

 

2.- Otra posibilidad es la de colocarse en la posición del deudor para ejercitar derechos que éste no ejercita. Es el ejercicio de acciones por subrogación.

Imaginemos un deudor que no tiene bienes para pagar su deuda. A nuestro deudor alguien (un pariente, un amigo) le debe dinero pero él, consciente de que si cobra su deuda no disfrutará de su dinero sino que éste será para sus acreedores, no reclama la deuda. Pues bien, el artículo 1.111 del Código Civil nos autoriza a reclamar en nombre de nuestro deudor lo que le deben a éste.

 

3.- La Ley Concursal contempla acciones de reintegración por actos que haya realizado el deudor que hayan perjudicado su patrimonio. El estudio detallado de esta acción bien merece una entrada específica pero cabe adelantar que:

  1. Pueden impugnarse acciones (una venta) u omisiones (renuncia a un derecho)
  2. Tiene que haberse perjudicado objetivamente al patrimonio del deudor concursado aunque no haya habido fraude. El perjuicio puede ser directo o indirecto. Se presume en supuestos tales como donaciones, pago de deudas no vencidas o contratos con personas vinculadas…
  3. El acto debe haberse realizado dentro de los dos años anteriores a la fecha de declaración del concurso
  4. Existen normas singulares en caso de acuerdos de refinanciación bancaria que veremos otro día, en otra entrada específica para el tema

 

4.- Nulidad por simulación: Nuestro deudor puede haber donado sus bienes (por ejemplo a un pariente) simulando que se los ha vendido. En tal caso ejercitaremos una acción de nulidad de pleno derecho que, como tal, es imprescriptible.

El principal escollo puede consistir en probar que no ha habido realmente precio. En este aspecto es importante tener en cuenta las recientes normativas que limitan los pagos en metálico.

 

5.- Levantamiento del velo: Puede ocurrir que una misma persona opere en el mercado con dos sociedades; en una de ellas coloca el activo (o el grueso del activo) mientras que deriva las deudas (o la mayor parte de ellas) a la segunda sociedad.

En estos casos los acreedores de la segunda sociedad tienen muy difícil cobrar porque los activos están en otra sociedad que formalmente no nos debe nada. Sin embargo, a partir de toda una serie de indicios (mismo domicilio, misma actividad, mismos socios, mismos administradores de derecho o de hecho, mismos apoderados, fechas de constitución de las sociedades) el Juez puede llegar a declarar que las dos sociedades, cada una con su CIF y su personalidad jurídica propia, en realidad constituyen un único negocio, de forma que los acreedores de la sociedad donde sólo van las deudas pueden cobrar de los activos de la sociedad creada a tal fin.

Es esencial para aplicar esta doctrina que la estructura societaria se haya creado con la intención de defraudar a los acreedores pues es lícito que un mismo empresario participe en distintos negocios que acaben dándole resultados (beneficios o pérdidas) muy dispares.

 

6.- Hasta aquí hemos visto posibles vías civiles, pero también podemos acudir a la vía penal puesto que el deudor que hace desaparecer su patrimonio puede cometer delito de alzamiento de bienes que se comete cuando se hace desparecer una parte del patrimonio o se realizan actos tendentes a dificultar la acción de los acreedores.

El delito de alzamiento de bienes exige que haya una relación de causalidad entre el acto realizado por el deudor y su estado de insolvencia (o el agravamiento de la misma)

 

En resumen, todo un elenco de posibilidades para actuar cuando el deudor ha hecho desaparecer bienes.