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PromesaIncumplidaLa llamada promesa de matrimonio, para algunos conocida como esponsales, es un negocio jurídico consistente en el compromiso de dos personas de contraer un matrimonio en un futuro cierto. Viene a constituir un uso social o costumbre, que no exige para su existencia, de forma alguna, pero cuyo incumplimiento puede generar, en el novi@ que lo transgrede, la obligación de indemnizar los perjuicios generados por su promesa incumplida. El afectado/a por la "marcha atrás" del prometido/a podrá acreditar por cualquier medio admitido en Derecho dicho incumplimiento que, para implicar la obligación de indemnizar, deberá haber provocado daños y perjuicios demostrables al otro miembro de la pareja. ¿Qué daños y perjuicios?

Desde luego, debemos partir del principio que la promesa de matrimonio no genera obligación de contraerlo, ni da lugar a indemnización en tal caso, pero si el "compuesto y sin novio/a" acredita la realización de gastos en atención a la celebración del futuro matrimonio, éstos deberán ser compensados por quien se retracta de su compromiso (no son indemnizables en ningún caso el daño moral o las reformas en una vivienda porque las mejoras quedan incorporadas a la casa; pero sí lo son gastos de reserva de banquete, zapatos y traje de boda, gastos del viaje de luna de miel....) 

A los efectos de acreditar la existencia de una verdadera promesa de matrimonio puede acudirse al interrogatorio de las partes, determinándose su existencia cuando la parte demandada admita que se habló de boda en un sentido inequívoco, por ejemplo, estableciendo fecha para su celebración, contactando con el párroco que lo iba a celebrar, solicitando presupuestos a distintos restaurantes para unas determinadas fechas y un número aproximado de invitados, o incluso a la prueba testifical, de amigos y compañeros de trabajo que sabían de los preparativos del enlace... La Audiencia Provincial de Valladolid, en Sentencia de 16 de Abril de 2008 indica que se trata de determinar si existió promesa de matrimonio y si la misma fue formulada en forma seria e inequívoca, hasta el punto de realizarse los preparativos precisos para la celebración del casamiento...

Es fundamental dejar claro que cualquier indemnización exige como presupuesto que el incumplimiento de la promesa haya sido sin causa, por tanto, si el contrayente incumplidor acredita la concurrencia de causa alguna en su decisión (una agresión, una infidelidad...) no podrá ser objeto de ninguna reclamación por dicha decisión. 

Por último, señalar que el plazo para reclamar será de un año a contar desde el día de la negativa, expresa o tácita, de celebrar matrimonio, plazo de caducidad, no de prescripción. 

Si tiene interés en contar con más información al respecto, no dude en contactarnos, 

 

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