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AccidenteCocheSe formula demanda por los padres de un menor que, habiendo sufrido un accidente de tráfico, resultó lesionado. Previamente a la interposición de dicha demanda, los actores habían interpuesto una denuncia contra el causante del siniestro, que dio origen a un juicio de faltas que finalmente fue archivado.


La sentencia de primera instancia estima parcialmente la demanda y declara que, en contra de lo sostenido por los demandados, la acción ejercitada no está prescrita, pues la denuncia interpuesta en su día contra el conductor responsable del siniestro interrumpió esa eventual prescripción de la acción, tanto respecto de éste como respecto de su aseguradora.
La extensión de los efectos interruptivos de la denuncia también a la aseguradora, se basa en la «solidaridad propia» que nace de la Ley del Contrato de Seguro y de la vigencia de la póliza suscrita entre ambos.
Formulado recurso de apelación por la aseguradora condenada, la Audiencia Provincial lo estima y señala que la acción está prescrita, por cuanto en realidad nos hallamos ante una «solidaridad impropia» que conlleva que, aún siendo ambos demandados responsables solidarios, la reclamación a uno no extiende sus efectos al otro.
Frente a dicha sentencia, formulan recurso de casación los actores alegando que el contrato de seguro de responsabilidad civil que vincula ambos demandados es un contrato de naturaleza especial, en favor de tercero, que crea una solidaridad pasiva entre ambos frente a la víctima.
Así, los actores, con cita de diversas sentencias del propio Tribunal Supremo, alegan que dicha víctima tiene acción directa contra la compañía aseguradora, de suerte que la acción ejercitada en su contra es la misma que la dirigida previamente contra su asegurado, lo que necesariamente se proyecta sobre los plazos de prescripción y sobre su interrupción.
Planteado así el recurso, el Tribunal Supremo lo estima puesto que la sentencia de apelación se opone a su jurisprudencia, correctamente citada y aplicada por la de primera instancia, relativa a la interrupción de la prescripción para la aseguradora a causa de la reclamación efectuada en plazo solo al asegurado.
En este sentido, el Tribunal señala que aunque la aseguradora no concurre a la producción del siniestro, sí asegura su cobertura en méritos del contrato de seguro, de forma que el perjudicado, conforme al art. 76 de la Ley de Contrato de Seguro, podría incluso haber demandado solamente a la aseguradora y no al conductor asegurado, causante y origen del daño.
Por tanto, nos hallamos ante un caso de «solidaridad propia», impuesta ex lege, a la que se ha de aplicar las reglas previstas para ella y, en especial, la previsión contenida en el CC art.1974, según el cual la interrupción de la prescripción de acciones en las obligaciones solidarias aprovecha o perjudica por igual a todos los acreedores y deudores.
Por lo anterior, el Tribunal Supremo casa la sentencia recurrida y manda devolver los autos a la Audiencia Provincial para que, con carácter preferente, resuelva el recurso, teniendo en cuenta lo decidido sobre la inexistencia de prescripción.

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