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TS19-11-18

El acusado mantuvo durante 3 años una relación análoga a la conyugal con convivencia con la víctima en diferentes domicilios de
Barcelona. Golpeaba de forma reiterada a su pareja, la insultaba, y, cada vez que ella intentaba alejarse de él, la conminaba a volver con
amenazas. Estos hechos ocasionaron a la víctima un síndrome ansioso depresivo. El maltrato se fue repitiendo hasta que un día el
acusado agredió a su pareja portando un destornillador y gritando «te voy a matar», en presencia de dos personas que convivían en la
misma vivienda que ellos. La víctima, huyendo de su agresor, saltó por la terraza del domicilio, sufriendo numerosas lesiones, pero
salvando su vida.


La AP Madrid condenó al acusado a 11 años y medio de prisión por dos delitos, uno de maltrato habitual y otro de homicidio
intentado, con la concurrencia de las circunstancias agravantes de parentesco y de género.
El condenado presentó recurso de casación contra la anterior sentencia. Sus argumentos principales consistían en negar que su
relación fuese análoga a la conyugal y la incompatibilidad de las agravantes impuestas por la AP.
El TS desestima el recurso confirmando la compatibilidad de las dos agravantes por tener diferente fundamento. La agravante de
parentesco (CP art.23) tiene un fundamento objetivo, basándose en la convivencia, incluso desconectado del vínculo afectivo, es decir,
se aplica siempre que existan o hayan existido vínculos familiares o afectivos entre víctima y agresor, mientras que la agravante de
género tiene un fundamento subjetivo, basándose en actos de dominación sobre la mujer, siendo necesario que concurra en el autor un
ánimo de mostrar su superioridad frente a la víctima por el mero hecho de ser mujer. Esta compatibilidad no implica que la agravante de
género no pueda aplicarse aisladamente si entre la víctima y el agresor no ha mediado relación. De hecho, debe aplicarse en todos los
casos en que se actúe contra la mujer por el mero el hecho de serlo y con intención de dejar patente su sentimiento de superioridad
frente a la misma. En los casos en que se actúa con esta motivación se atenta contra el principio constitucional de igualdad.
No se vulnera la prohibición de doble valoración (non bis in ídem) por la aplicación de ambas, ya que existen dos hechos distintos,
que no se tienen que dar necesariamente juntos y que permiten fundamentar la agravación en uno y otro caso, pero no pueden
aplicarse a aquellos tipos penales (lesiones, coacciones o amenazas –CP art. 148.4, 153.1, 171.4 y 172.2-) que ya prevén entre sus
elementos que exista o haya existido relación entre víctima y agresor, pues en este caso sí se vulneraría la anterior prohibición.